Verdadera Historia de los Misteriosos Túneles

La investigación financiada por el Fondo de Patrimonio del Ministerio de las Culturas, en un proyecto interdiscilplinario a cargo del historiador Fernando Venegas, entrega información científica sobre el verdadero origen de esta importante obra hidráulica que forma parte de la historia del agua en el valle de Limache.
Tienen una extensión de cerca de 6 kilómetros y fueron construidos en distintas etapas históricas que datan desde la época precolombina.
El historiador de la Universidad de Concepción, Dr. Fernando Venegas junto a un amplio equipo de expertos investigadores de distintas disciplinas acaba de descubrir tras un largo y exhaustivo estudio la finalidad de los misteriosos túneles de Limache, que fueron dados a conocer el 2016, luego de encontrar una escotilla de acceso a éstos en los jardínes de la casona patronal de la familia Eastman.
Arqueólogos, arquitectos, agrónomos, geógrafos forman parte de un proyecto financiado por el Fondo de Patrimonio del Ministerio de las Culturas, Artes y Patrimonio que se encuentra aún en etapa de desarrollo. Sin embargo, los expertos ya han concluido que estos conductos fueron construidos para regadío, consumo de agua humano así también como cloacas, y datan de antes de la llegada de los españoles. “Llevamos varios meses revisando documentación del Archivo Nacional como mapas y escritos antiguos inéditos que nos llevan a concluir definitivamente cómo fueron creados, con qué materiales, en qué años y por dónde circulan”.
«Asimismo hemos corroborado toda esta información por medio de una intensa investigación en terreno, apoyada con tecnología avanzada”, comenta el historiador. “Estamos frente a una enorme obra de acueductos que comienzan en Los Maitenes y atraviesan gran parte el barrio de San Francisco, en Limache. Éstos fueron creados en distintos momentos históricos. Hay trazados de acequias que datan de antes de la conquista española y que sirvieron como base para la construcción de túneles desde 1884 en adelante, por asociación entre los dueños de la hacienda de Limache (Tomás Eastman Quiroga y luego su hijos Adolfo y Tomás Eastman Cox), con los propietarios de las quintas por donde pasaba el canal, por temas de higiene y salubridad, y de optimizar el aprovechamiento de sus predios. Los canales fueron abovedados con ladrillos y piedra, que ponían los hacendados, mientras la cal y ya en el siglo XX, el cemento, más la mano de obra, debía ser aportada por los dueños de las quintas. Éstos son los famosos túneles que hace un tiempo fueron dados a conocer, pero que hasta ahora no se había realizado un estudio completo para entender su origen”, relata el historiador.
Hernán Ávalos, arqueólogo del proyecto con amplia experiencia y estudios en la zona, luego de recorrer los túneles subterráneos para analizar los materiales con que fueron edificados y a qué años corresponden, explica: “Este es un trabajo interesante de ir estudiando en cuanto a la materialidad que se utilizó para su construcción. En la parte de la curvatura de la bóveda nos habla de un detalle de elaboración fina, que es posterior a 1902 que es desde cuando empieza a ser utilizado el cemento en Chile central”.
Por su parte, la arquitecta Fernanda Venegas Vargas, destaca que si bien hubo un concepto de construcción que predominó, respecto de las dimensiones de los túneles -un metro de ancho, por prácticamente dos metros de alto-, como las obras se hicieron a través de contratos y en distintas temporalidades (desde 1884 hasta 1929), «no es uniforme, en algunos casos hay más piedra canteada, en otros se utiliza más el ladrillo, aunque la piedra siempre está en la base».
Carlo Sabaini, agrónomo, resalta la relevancia de entender estas obras de regadío, como parte de una prolongación que buscó aprovechar las aguas de la hoya hidrográfica del estero de Limache, que nace desde las montañas de la cordillera de la Costa, con la cual se formó una isla que irrigó el área hasta mediados del siglo XIX, cuando se trajeron nuevos canales de regadío pero desde el río Aconcagua.
A su vez, la antropóloga física Andrea Saunier, destaca la importancia de estas obras, como una manera de entender “la forma en que los antiguos pobladores de este valle animaron y dieron sentido a sus vidas, otorgándole identidad al territorio”.

Limache, 11 de octubre 2021

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